Discernimiento e Inteligencia Social

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Salud Pública

Una nueva cuestión sobre la salud pública viene generando algunos obstáculos que impiden el acceso a cuidados sanitarios a las personas mayores y que el periodista de investigación Beneditc Carey ha dado a conocer como: “teorías conspirativas”. 

Desde el año 2020 viene alertando que con la llegada de la pandemia se ha vuelto urgente realizar una comprensión más profunda de las creencias falsas que pueden provocar que millones de personas ignoren los consejos de salud pública.

Porque las falsas creencias provocan un daño inconmensurable al discernimiento y la autonomía personal.

Actúan con palabras y acciones sobre el marco de referencia de las personas, reproduciendo afirmaciones falsas que carecen de valor y engañan, tomando control sobre la autonomía para condicionar las decisiones. 

Frente a esto se destaca la necesidad de reflexionar sobre el discernimiento, como una función necesaria de lo humano. Para poder diferenciar las verdaderas motivaciones que se encuentran detrás de las palabras, las acciones y las consecuencias que estas provocan.   

Los estudios en torno a esta problemática se iniciaron en la revisión de los “tipos” de personalidad que pueden prevalecer en la generación de falsas representaciones sobre la realidad, además de las influencias de los entornos sociales y la incidencia de los medios de comunicación. 

Qué son las Teorías Conspirativas

Las denominadas teorías conspirativas se caracterizan por construir una falsa representación de la realidad: “producen en la mente una creencia acerca de que la historia oficial es una gran mentira que se propaga para beneficiar intereses oscuros y poderosos”.

Para graficar y ejemplificar, podemos citar las diferentes apreciaciones que recibieron las vacunas, antes de las publicaciones científicas de sus resultados, con argumentos de índole ideológico, religioso, y de “pensamientos mágicos”. 

Estudios Iniciales

Como primer antecedente, un equipo de investigación de Atlanta esbozó varios tipos de personalidad que parecen ser más propensos a adherir a las teorías conspirativas: 

  • El recolector de injusticias. 
  • El impulsivo y arrogante, que está ansioso por exponer la ingenuidad de todo el mundo. 
  • El solitario, indiferente y malhumorado. Confinado y con problemas de integración social. 

El análisis también encontró que puede existir un elemento patológico vinculado a un “trastorno de la personalidad”, según conceptualizaciones de la psiquiatría.

Los análisis de “tipos” en investigación resultan cuestionables, pero poseen un elemento práctico: ayudan a simplificar y entender inicialmente una realidad compleja y desconocida. 

El Elemento Político

Un elemento de análisis muy actual a tener en cuenta es el político, según la psicóloga Shauna Bowes, los acelerados cambios que están ocurriendo en la política es posible que estén incidiendo en la conducta de las personas. 

Hay una marcada polarización y una despersonalización con falta de respeto en las relaciones sociales. Donde los medios digitales de comunicación y las teorías conspirativas están tomando más presencia que nunca en la forma de pensar y en el comportamiento político de la gente.

Debemos reconocer que poner en cuestión la historia oficial no es algo nuevo, tampoco las respuestas alternativas de las teorías conspirativas, que siempre han estado relativamente alineadas con la sabiduría popular y el pensamiento mágico. 

Efectos de las  Teorías Conspirativas 

Una primera explicación es que: ” la gente adopta creencias conspiratorias como un bálsamo frente a un agravio profundo y el temor por la falta de control de la realidad”.

Las teorías conspirativas “ofrecen una especie de contrapeso psicológico, una sensación de control, una narrativa interna para encontrarle sentido a un mundo que parece no tenerlo”.

Por ejemplo, una creencia falsa que se ha hecho realidad es la afirmación: “las enfermedades son inventadas por farmacéuticas con el fin de vender productos”…esta afirmación puede ofrecer un mecanismo a las personas para procesar un diagnóstico grave que aparece de la nada, porque cubre la ausencia de razones.

Lo cierto es que con la llegada de la pandemia y la tensión política a nivel mundial, entre un sistema de acumulación económico conservador y el modelo  de distribución, de una manera u otra se ha dado un fenómeno que ha provocado que millones de personas ignoren el autocuidado y los consejos de salud pública.

Las Víctimas de las Teorías Conspirativas

Según Gordon Pennyook, “las teorías conspirativas están dirigidas a quienes tienen miedo de enfermarse, morir o infectar a alguien más”…

“Los temores distraen a la gente, por eso no se juzga y diferencia la veracidad del contenido de las palabras o acciones que pueden leerse en los medios digitales de comunicación o recibir de los círculos cercanos”.

El Abordaje Científico

En un estudio reciente sobre 2000 personas se encontró que el 40% era más propensas a adherir a teorías conspirativas en tanto que el 60% era más resistentes ya que poseían como características personales: 

  1. Meticulosidad-cuidado, atención-; 
  2. Modestia-humildad-, y 
  3. Altruismo-procurar el bien desinteresadamente.  

Cualidades y virtudes que hacen muy pocos susceptibles a las personas a adherir a teorías conspirativas.

Entre los rasgos de la personalidad que estuvieron muy relacionados con las creencias conspirativas hubo algunos comunes reconocidos como: 

  1. Presuntuosidad, abstención de poder-orgullo-vanidad.
  2. Impulsividad egocéntrica, 
  3. Ausencia de compasión.

Que se asocian al “recolector de injusticias con exceso de confianza”, con niveles elevados de estados depresivos y ansiedad. Malhumorado, confinado por las circunstancias o aislado por la edad y que carece de empatía o sentido de pertenencia colectiva. 

El Elemento Patológico

Respecto del elemento patológico el estudio encontró un rasgo importante: un patrón de pensamiento llamado “psicoticismo”.

El “psicoticismo” es un rasgo fundamental de un trastorno de la personalidad, que tiene una distribución continua que va desde la normalidad, pasa por la esquizofrenia y continúa con la manía-depresiva. 

Caracterizado por las “creencias extrañas y pensamientos mágicos”. En el que se destacan las alucinaciones recurrentes. 

Es un patrón de pensamiento mágico que va mucho más allá de la superstición común y corriente, y en términos sociales la persona suele dar la impresión de ser incoherente, rara o “distinta”.

Conclusión 

Con el tiempo y profundización de los estudios científicos quizás podamos llegar a diagnosticar la dinámica  de acción del pensamiento mágico, las conspiraciones y de las motivaciones que se ocultan detrás de las grandes mentiras desconectadas de la realidad que impiden a las personas mayores acceder a cuidados de salud pública desde una perspectiva de derechos.

Por ahora, según Pennycook, basta con comprender que, cuando las personas están más consternadas, es mucho más fácil que se promuevan titulares, noticias y artículos sin investigar sus fuentes o las reconocidas Fake News, noticias falsas de los medios de comunicación digital. 

Por lo que debemos asumir la responsabilidad en promover la escucha, el discernimiento y la toma de decisiones que permitan fortalecer la autonomía personal y decidir responsablemente.

Asumiendo las consecuencias colectivas de lo que pensamos y hacemos para el cuidado personal y de nuestro entorno. 

El estudio citado pone de manifiesto los déficit que ponen a merced a las personas para adherir y difundir información que carece de fundamentos y que atentan contra la salud individual y colectiva. 

Los invitamos a desarrollar palabras y acciones desde la inteligencia social que nos permitan vivir las relaciones sociales con atención plena y pacificación en medio de las tensiones y el miedo que llevan a la confrontación. 

Porque la inteligencia social se ocupa de la pacificación y el buen trato, sin dejar de reconocer los déficits que puedan presentar las personas en el entorno social y en el marco de las relaciones familiares, para construir entornos saludables que nos permitan una convivencia con inclusión y cuidados en tiempos de adversidad.

REFERENCIAS

Sobre el autor citado:
Benedict Carey ha sido reportero científico del diario New Times desde 2004. Ha escrito libros como: ”Aprender a aprender sobre la ciencia cognitiva del aprendizaje”.

Sobre el estudio mencionado: ha sido publicado en línea en Journal of Personality, por Bowes y Scott Lilienfeld. 

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